El otro dia mientras veía El diario de Bridget Jones me pregunte qué queremos las mujeres, tengo que decir que nos quejamos de vicio. En la película aparecen los esteorotipos más típicos en los hombres Daniel Cleaver (típico chulo que se tira todo lo que se mueve) y Mark Darcy (típico "hombre perfecto").
Si de primeras preguntas a una mujer que clase de hombre te gusta suele decir... "A mi me gusta un chico que me sepa llevar y que me dé caña, que me lleve la contraria vamos" y haces lo que sea por conseguir a ese chico (de hecho estas pensando que la otra clase de hombre es un muermo y que de amigo esta muy bien pero que corra el aire) y una vez lo consigues no quiere saber más de ti porque es un chulo playas pero cuanto más pasa más quieres tú conseguirlo y se cnvierte en una espiral que no acaba nunca. Y cuando ya no te queda más dignidad recurres a lo seguro (mira que somos puñeteras). ¿Justo? pues no, no lo es.
Lo gracioso de todo esto es que cuando tu vida es "perfecta" con tu "hombre perfecto" llegas a una rutina en la que coges cariño a tu pareja pero ya no te aporta nada os une el hecho de si habeis creado una familia y todos los recuerdos de una vida juntos pero donde esta la emoción de que al mirate a los ojos sepa lo que estás pensando o la sorpresa de una escapadita de fin de semana o el tamborileo de tu corazón cuando te roza la piel. Ya no hay pasión en las parejas transcurrido un tiempo, ¿por qué será?¿Porque no sabemos lo que queremos y nos guiamos por lo fácil o porque el amor es como una enfermedad y con el tiempo se cura? Múltiples preguntas tengo y múltiples teorías podría hacer para responderme pero, ¿tú que piensas? ¿Crees en realidad que algo tan bonito como el amor es algo que pasa sin más o que, por el contrario, es algo que dura para siempre y el problema es que, a veces, no elegimos a la persona adecuada?
Este es mi debate interno, ¿cuál es el tuyo?
miércoles, 3 de marzo de 2010
lunes, 28 de diciembre de 2009
Cabeza vs corazón
Me gustaría decir tantas cosas, me encantaría poder hablar abiertamente de lo que pienso. Por ejemplo, de la primera vez que me enamoré.
Nunca pensé que estuviera enamorada hasta tiempo después, pero aún recuerdo la forma en la que respiraba cuando le veía o cada vez que me besaba. Esos nervios de quinceañera que no olvidas nunca, cuando te dejas manosear por primera vez o te entregas 100% a la persona que tienes delante. Me encantaría volver a sentir el nerviosismo que produjo mi cuerpo cuando senti su aliento en mi pecho y me hizo estremecer hasta las pestañas, pero eso ya son sólo vagos recuerdos en lo que respecta a mi actual vida, supongo yo que por miedo a sentir de nuevo algo tan fuerte, porque la sociedad en la que vivimos no nos deja enamorarnos de quien nosotros en el fondo queremos sino de quien los demás quieren para nosotros. Estamos demasiado expuestos al qué diran en temas del corazón y, en opinión de una servidora, deberíamos quitarnos todos los prejuicios que tenemos (que no son pocos) y pensar menos con la cabeza y más con el corazón porque las grandes oportunidades sólo aparecen una vez en la vida y puede ser que por cobardía perdamos el momento en el que la vida nos brinda la oportunidad de ser felicez.
Nunca pensé que estuviera enamorada hasta tiempo después, pero aún recuerdo la forma en la que respiraba cuando le veía o cada vez que me besaba. Esos nervios de quinceañera que no olvidas nunca, cuando te dejas manosear por primera vez o te entregas 100% a la persona que tienes delante. Me encantaría volver a sentir el nerviosismo que produjo mi cuerpo cuando senti su aliento en mi pecho y me hizo estremecer hasta las pestañas, pero eso ya son sólo vagos recuerdos en lo que respecta a mi actual vida, supongo yo que por miedo a sentir de nuevo algo tan fuerte, porque la sociedad en la que vivimos no nos deja enamorarnos de quien nosotros en el fondo queremos sino de quien los demás quieren para nosotros. Estamos demasiado expuestos al qué diran en temas del corazón y, en opinión de una servidora, deberíamos quitarnos todos los prejuicios que tenemos (que no son pocos) y pensar menos con la cabeza y más con el corazón porque las grandes oportunidades sólo aparecen una vez en la vida y puede ser que por cobardía perdamos el momento en el que la vida nos brinda la oportunidad de ser felicez.
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